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El objetivo de este congreso es reflexionar sobre el espacio que habitamos y las formas de socialización asimétrica que se producen entre mujeres y hombres. Una de las prioridades es poner de relieve la importancia de una planificación del espacio desde el enfoque de la corresponsabilidad, que en el acuerdo del Plan Corresponsables de la Conferencia Sectorial de Igualdad, se define como la necesidad de “iniciar el camino hacia la garantía del cuidado como un derecho en España desde la óptica de la igualdad entre mujeres y hombres, (…), para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y desde un enfoque de garantía de derechos universales, al margen de la condición laboral de las personas beneficiarias”.

La corresponsabilidad supone la asunción equitativa de las responsabilidades entre hombres y mujeres, pero también entre individuos y sociedad y está vinculada a los derechos, deberes y oportunidades asociados a los cuidados, una carga que tradicionalmente ha recaído sobre las mujeres. Esta situación ha venido a agravarse con la emergencia sanitaria causada por el COVID-19, en la que la especial incidencia de las restricciones de movilidad, de los cierres de centros educativos o sociosanitarios ha incidido mayoritariamente en las mujeres.

La corresponsabilidad en la planificación urbana tiene que ver, entre otros aspectos, con una defensa de los equipamientos públicos, así como con el acceso a la vivienda y el diseño de espacios que contribuyan a corregir las desigualdades de género en cuestiones relacionadas con el nacimiento, la crianza, el cuidado y la atención a las personas mayores. El objetivo de este congreso es revisar la tradicional conceptualización y planificación de los espacios públicos de acuerdo con un modelo social productivo (más que reproductivo y centrado en los cuidados) e identificado con las necesidades de la población masculina, para afrontar los retos de la sociedad asturiana: una bajísima tasa de natalidad, el envejecimiento de la población, una escasa densidad poblacional, una carencia de servicios en gran parte del territorio, la dependencia de la solidaridad intergeneracional, la desinstitucionalización de la familia o la dependencia económica de la cohabitación.

En este escenario, impacta de manera decisiva la definición de políticas de promoción de la salud, las cuales no se dirigen únicamente a acciones individuales, sino que buscan modificar las condiciones sociales, ambientales y económicas que tienen un impacto en la salud. El impulso al desarrollo social del medio rural es otro de los retos de las políticas públicas, mediante iniciativas económicas de fomento de la repoblación rural, de impulso a iniciativas innovadoras o de atracción del teletrabajo. Estas políticas de intervención para la recuperación del territorio han de abarcar no sólo una repoblación poblacional, sino una recuperación o preservación ambiental y ecológica.

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